Las iniciativas para orientar los presupuestos hacia la equidad de género, si bien no han definido una vía única de actuación, tienen en común ciertos principios y/o características.
Las decisiones políticas y las actividades que llevan a cabo los gobiernos no son neutrales respecto al género, porque los hombres y las mujeres ocupan posiciones económicas y sociales diferentes y desiguales en la sociedad.